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ARQUITECTAS QUE COMPARTIERON SU FORMA DE VER EL MUNDO, GANADORAS DEL PREMIO PRITZKER.

Esta es la historia de las mujeres ganadoras del “nobel de Arquitectura”, que alcanzaron el reconocimiento profesional en un medio dominado por los hombres desde siempre. La historia de los Premios Pritzker con el que se quedaron algunas arquitectas que volvieron tendencia su propia forma de ver el mundo.

Fue creado en 1979 por Jay A. Pritzker, fundador de la cadena de hoteles Hyatt y se entrega a un arquitecto en vida de cualquier nacionalidad con obras que hayan contribuido al bienestar de la humanidad a través del arte de la arquitectura. Es por esto que se entrega a personas naturales y no ha oficinas. En los 40 años que tiene vigente este reconocimiento a la arquitectura, solamente se han premiado a tres mujeres, la primera de ellas en obtener este galardón fue la arquitecta de origen Iraquí e Inglés, Zaha Hadid en el 2004. La segunda fue Kazuyo Sejima, de Japón, junto con su socio del despacho SANAA en el 2010. Y la tercera fue la arquitecta de origen catalán Carme Pigem, quien lo recibió junto con sus socios del despacho RCR Arquitectes en el 2017.

Zaha Hadid

Mujer, Inmigrante, árabe, autosuficiente que dibujaba extraño, es tal vez un resumen de la primera ganadora del premio en 2004 con su obra. Tras graduarse, Zaha Hadid, empezó a trabajar en el estudio de sus antiguos profesores Koolhaas y Zenghelis, y se convirtió en socia del mismo en el año 1977. Durante su colaboración con Koolhaas conoció a Peter Rice, el ingeniero que haría posibles sus increíbles estructuras en un tiempo en el que llevarlas a cabo parecía casi imposible. Hadid decidió crear su propio estudio de arquitectura con sede en Londres en el año 1980. Su reputación internacional se disparó en el año 1988 tras la muestra de sus increíbles dibujos arquitectónicos dentro de la aclamada exhibición “Deconstructivismo en la Arquitectura” en el museo MoMA de Nueva York. Gracias a esta exposición, donde Rolf Fehlbaum, el dueño de la empresa germana de mobiliario de diseño Vitra quedo fascinado con sus dibujos, y decidió darle la oportunidad de levantar el que sería su primer proyecto propio, la estación de bomberos de la fábrica de Vitra, construida en el año 1994.

Hadid planteo su trabajo arquitectónico como una transformación de la visión del futuro.

Kazuyo Sejima

La arquitecta de la sencillez. Pritzker 2010. Al terminar la carrera entró a trabajar en el estudio de Toyo Ito, uno de los arquitectos más importantes del país y ganador también del Premio Pritzker. Tras seis años junto a Ito, Sejima tomó la decisión de montar su propio estudio. Fue allí donde conoció a Ryue Nishizawa, uno de sus empleados y diez años menor que ella, con el que se asoció en 1995. Juntos crearon Sanaa, un estudio dedicado fundamentalmente a encarar grandes proyectos y concursos internacionales. Sejima pasó del reconocimiento local al internacional en 1995, cuando Terence Riley, responsable del Departamento de Diseño y Arquitectura del MOMA, incluyó en la exposición Light Construction su Residencia de Mujeres Saishunkan Seiyaku. El orden lineal y por bandas paralelas; el uso compartido de las áreas comunes; y la reglada transparencia interior llevaron a su mentor y exjefe, el arquitecto Toyo Ito, a acuñar el término “arquitectura diagramática”.

Para Sejima los conceptos invariantes no tienen validez en una sociedad que cambia de manera tan rápido.

Carme Pigem

Los arquitectos catalanes Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, de RCR Arquitectes, recibieron el Premio Pritzker de Arquitectura 2017. El estudio abrió sus puertas en Olot en 1988. Lo que en un principio podría considerarse como un handicap para un negocio arquitectónico se convirtió en una seña de identidad clave en sus creaciones que han dejado huella en otras localidades de la región.  En su trabajo se destaca la unión del paisaje y la arquitectura para crear edificios que están íntimamente conectados al lugar y tiempo. “Todo es arquitectura, aunque nadie sea consciente de ello: dónde trabaja, por dónde va al trabajo, dónde vive, cuando va al teatro o hace deporte […] La sociedad debe tomar conciencia del valor de la arquitectura, porque le interesa saber que cuanta más calidad tengan sus espacios, mejor será su vida”.